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Comentarios de los musicógrafos de la banda,
Laura Campardo y Gustavo Costantini

 

Franz Von Suppé
Mañana, tarde y noche en Viena.

El compositor Franz Von Suppé, nacido en la pequeña localidad de Spalato en 1819, realizó su formación musical en la descollante ciudad de Viena. Desde principios del siglo XIX, Austria asistía a una nueva instancia histórica: el ascenso de la burguesía hacia una flamante nobleza reclutada fundamentalmente en los salones de baile vieneses. De manera inevitable, todo retrato de la vida musical de Viena referido a este siglo, no puede dejar de incluir al compositor dálmata Franz Von Suppé, el más poderoso rival de los Strauss.
Si bien, su obra se centraliza en la producción de operetas, género al que dedicó no menos de 200 títulos de justificada popularidad, no podemos dejar de mencionar sus oberturas, las que figuran en los programas de concierto de casi todas las orquestas por su atracción temática y brillantez instrumental. Junto a Poeta y aldeano, Mañana, tarde y noche en Viena es una de las más celebradas e incluidas en los programas de concierto de orquestas de todo el mundo.

Edward Elgar
Nimrod, variación Nº 9 de las Variaciones op. 36 (Enigma)

El movimiento posromántico tiene en Inglaterra como su figura más representativa al compositor Edwuard Elgar (1857- 1934). Considerado la voz de una época, más precisamente la era de Eduardo VII, su música posee esa cualidad ceremonial y nostálgica de las obras que pertenecen al pasado. Autor de valiosas piezas como Pompa y circunstancia, el concierto para violonchelo y una serie de sinfonías, Elgar gana prestigio internacional a partir de las célebres Variaciones op 36 para orquesta, más conocidas como Variaciones enigma. Dedicada a “los amigos retratados dentro”, la obra se compone de una serie de variaciones realizadas según los caracteres de un grupo de amigos. A partir de nombres en clave -y la inclusión del nombre de su perro en una de las variaciones- y de siglas y anagramas (de ahí una de las posibles razones del subtítulo Enigma) Elgar despliega su inventiva a lo largo de 14 variaciones que se suceden luego de la introducción que presenta el tema original.
La obra, estrenada el 19 de junio de 1899 por el eminente Hans Richter, presenta una gran homogeneidad a pesar de su carácter cambiante, pero sin duda la novena variación, titulada Nimrod, es la más conocida. Esta variación tiene que ver con su amigo A. J. Jaeger, quien convenció a Elgar que siguiera componiendo cuando tempranamente quería darse por vencido y abandonar la escritura. Según cuentan los estudiosos de Elgar, en Nimrod se puede percibir la lucha interna entre su música y la de los movimientos lentos de las obras de Beethoven.

Darius Milhaud
Saudades do Brasil

La obra del francés Darius Milhaud se halla ligada a la búsqueda de un lenguaje moderno que no se termine de alejar definitivamente de la tonalidad. A partir de la politonalidad -superposición de melodías y armonías diatónicas basadas en escalas diferentes- y de la influencia del jazz y otras vertientes de la música popular, Milhaud consigue una gran sutileza y un refinamiento técnico que lo hace muchas veces ser un verdadero desafío para el intérprete y para el oyente.
Escribió un considerable número de obras para el teatro, sea como música incidental, óperas (entre ellas la monumental Cristóbal Colón, en colaboración con Claudel) o ballets (entre los cuales se cuenta La creación del mundo, uno de los más ambiciosos). También realizó música para el cine y piezas destinadas a la radio. Su innegable talento para los pasajes de instrumentos de viento se pueden encontrar en sus numerosas obras de cámara, así como el uso de la voz para importantes obras corales y canciones a partir de textos de Tagore, Gide y otros escritores contemporáneos con quienes colaboró.
Entre los años 1916 y 1918, Milhaud vivió en Brasil, país que le aportaría muchos elementos nuevos a su música no sólo durante ese período sino a lo largo de toda su carrera. Tal es el caso de la obra Braziliera, para banda, de 1937, pero sobre el de Saudades do Brasil, originalmente una suite para piano que sintetiza lo que el contacto con el mundo brasileño le aportó a su música.

Igor Stravinsky
Suite No.2 para pequeña orquesta (versión para Banda)
Marche/ Valse/ Polka/ Galop

Si bien nacido en Rusia, Igor Stravinsky (1882-1971) pasó la mayor parte de su vida en Francia, en la etapa de sus ballets famosos, y en Estados Unidos el resto de su carrera, donde desarrolló la parte más compleja y polifacética de su producción. A pesar de su alejamiento de la tierra natal y más alejado aún de la Unión soviética, Stravinsky mantiene un fuerte nexo con sus raíces musicales a partir de sus estudios con Rimsky-Korsakov y Glazunov. Su colorido uso de los instrumentos de viento -en especial de las maderas- deriva claramente de sus maestros, a quienes les agrega toda la novedad de su inventiva rítmica y sus juegos con los extremos de la tonalidad. Incluso en esta Suite No. 2 para pequeña orquesta -orquestada en 1925 a partir de piezas para piano- donde quiere emular una típica forma occidental, Stravinsky no deja de presentar un brillo peculiar que niega la total abstracción formal que pretende su postura neoclásica.
La primera etapa de su producción está signada por los grandes ballets como El pájaro de fuego y La consagración de la primavera, su obra más celebrada. La segunda, la de las décadas de 1920 y 30, es la que está dominada por las obras neoclásicas y en las que quiere volver al ideal musical del siglo XVIII, una música desprovista de toda connotación extramusical. A este período pertenecen Las bodas, la Sinfonía de los salmos y Pulcinella, entre tantas. Ya en Estados Unidos, en una tercera y larga etapa, la más ecléctica, muestra un Stravinsky que experimenta con todo tipo de técnicas y formas, incluyendo el dodecafonismo, la técnica desplegada por Schoenberg, Berg y Webern que en un principio rechazó y que paradójicamente aborda cuando sus tres precursores han muerto. Es en esta etapa donde Stravinsky realiza muchas obras de cámara, pero esto nos recuerda que ellas también estuvieron en su mente desde los primeros años, quizá tapadas por el estruendo de las composiciones más ambiciosas. La Suite Nro. 2 es una de esas obras que secretamente revelan la grandeza de la figura de Stravinsky, autor de geniales composiciones “pequeñas” como las Canciones de la lírica japonesa o la Misa para doble quinteto de vientos.


B.A.C.H: Ostinato
Lito Valle

La nomenclatura musical germana que empleó tradicionalmente el alfabeto para asignar la altura a los sonidos y que por convención se escriben sobre el pentagrama, ha generado infinidad de especulaciones que sirvieron como núcleos temáticos de las más variadas composiciones. La letra A corresponde al sonido LA, la B al sonido SI, la C al sonido DO, y así sucesivamente hasta completar la escala de siete sonidos. Con este recurso, el compositor puede citar musicalmente y de manera velada, lúdica o enigmática, una acción, un recuerdo o “el nombre” de alguien particular para el artista. Esta idea que cautivaría el gusto de tantos músicos, fue curiosamente iniciada por el mismo Bach, quien utilizó más de una vez el juego de las letras para elaborar motivos generadores para algunas de las piezas de El arte de la fuga.
Durante el período romántico muchos fueron los que reverenciaron el nombre de algún colega ilustre, y no en vano el más citado fue Bach (cuyas letras corresponden a los sonidos SI bemol, La, Do, SI natural). Schumann elaboró en base a este motivo las Seis fugas para órgano Op. 60, y también lo hicieron Liszt, Rimsky y luego Reger. D’Indy Busoni, y Casella. Los integrantes de la Segunda Escuela de Viena continuaron la idea dándole un sentido más especulativo, así Schoenberg toma el mismo núcleo generador de los cuatro sonidos para sus Variaciones Op. 31 y Webern en una de sus obras para Cuarteto de cuerdas.
Lito Valle rinde tributo al nombre de Bach a través de B.A.C.H : Ostinato, obra ideada especialmente para banda sinfónica en base a una secuencia de cuatro sonidos cromáticos y cuya composición finalizó en diciembre de 1998.

Claude-Michel Schönberg
Selección de la comedia musical Miss Saigon,

La comedia musical Miss Saigon comenzó a ser concebida por el compositor Claude-Michel Schönberg y los escritores Richard Maltby y Alain Boublil a partir de una fotografía de una niña vietnamita que se encontraba a punto de embarcar en un vuelo que la llevaría a conocer a su padre, un soldado norteamericano infante de marina. Sabiendo que jamás volvería a ver a su hija, la madre sostiene por última vez la mano de su hija, quien transgrede la ley del país comunista al abandonar sin permiso el territorio (máxime haciéndolo para visitar los Estados Unidos).
La historia de Miss Saigon toma algunos de los elementos de esa foto periodística y construye lo que pudo haber sido el pasado de esa niña, muy semejante a la historia de la Madama Butterfly de Puccini: un soldado norteamericano en tierra vietnamita, una joven que trabaja en un prostíbulo que queda embarazada, el marine que desconoce que él va a ser padre, el abandono del territorio enemigo, el comienzo de una nueva vida casándose con una compatriota en Estados Unidos, un futuro viaje que los reencuentra, finalmente, el descubrimiento de una joven que es su hija... Con todos los ingredientes del melodrama cinematográfico, Miss Saigon es un nuevo y rotundo éxito de los autores de Les Misérables, donde la típica sencillez de la música encuentra esta vez más elementos tomados de la ópera, aportando mayor riqueza y matices a este fenómeno escénico que es el de la comedia musical de Broadway.

Ernest Gold
Tema del film Exodo

El compositor Ernest Gold realizó innumerables bandas de sonido comenzando en el Hollywood clásico, pero destacándose en las costosísimas producciones de la última etapa de esa época dorada de la cinematografía. Gracias a la repercusión en el público del tema principal escrito para Exodo -película de 1960 que trata de la forzada peregrinación del pueblo judío- Gold recibió el Oscar de la Academia. El tema fue muchas veces reinterpretado y hasta convertido en canción, con el agregado de una letra. Tal fue la impronta dejada por esta melodía, que el compositor fue el primero de los músicos de cine en entrar al célebre Paseo de la Fama de Hollywood, sólo destinado a las grandes estrellas. Si bien siguió participando de muchas películas hasta la década del ochenta, Gold nunca volvió a tener un impacto popular semejante, y es por eso que su nombre está casi indisolublemente ligado a esta obra.

Benny Goodman
Don’t be that way (No seas así)

Uno de los más importantes clarinetistas de jazz del siglo XX es el norteamericano Benny Goodman. A su vez compositor y creador de algunas de las más importantes bandas de mediados del siglo pasado, Goodman es tan bien responsable de varias canciones, como es el caso Don’t Be That Way (No seas así), música de Benny Goodman y letra de Edgar Sampson y Mitchell Parish, arreglo a cargo del maestro Lito Valle.


 
 
 
 
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