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Comentarios de los musicógrafos de la banda,
Laura Campardo y Gustavo Costantini

 

Bolsa de Comercio de Buenos Aires
Viernes 28 de mayo, 18:30 hs.

   Dvorak nació en Bohemia en 1841 y murió en Praga en 1904. Su primera obra relevante es un himno para coro y orquesta de estilo clásico, abordando luego una serie de composiciones que lo aproximaron a las influencias wagnerianas, por entonces dominantes en la escena musical europea. Gracias a la gestión de Johannes Brahms, quien reconoció el talento del compositor checo, Dvorak recibió un subsidio del estado para componer. Resultado de esto es el ciclo de Danzas eslavas op. 46, terminado en 1878.
   Tardíamente hacia 1890, cuando ya contaba con 55 años, Dvorak fue contratado para dirigir el Conservatorio de Praga y el reconocimiento que desde fuera de su país recibiera de Brahms comenzó a tener eco en su propio país. Pero pronto Dvorak también tuvo la oportunidad de conocer otros horizontes, tanto como compositor como docente. La presidenta del New York National Conservatory of Music, Jeanette Thurber, lo convocó para el dictado de clases de composición y para dirigir dos ensayos semanales, pagándole un generoso salario que le permitía abocarse mucho tiempo a la creación. Así fue que elaboró su obra más famosa, la Sinfonía Nº 9 en Mi menor subtitulada "Del Nuevo Mundo" .
   La sinfonía -al igual que su popular cuarteto para cuerdas denominado "americano"-, está inspirada en una imaginaria reconstrucción de lo que él consideraba el espíritu de progreso norteamericano. Si bien en términos generales la obra suena más próxima a Brahms que a la música afro-norteamericana o a la de los indios, el segundo movimiento presenta ciertos giros melódicos que son difíciles de asociar a la música de Bohemia y que responden seguramente a la influencia local. Estrenada en el Carnegie Hall el 16 de diciembre de 1893, la Sinfonía Del Nuevo Mundo es de todas maneras considerada hasta el presente como uno de los más bellos tributos musicales a América.

    El programa se completa con El Moldava, escrita por un compatriota de Dvorak, Bedrich Smetana (1824-1884), quien fue crucial en el establecimiento de una ópera nacional checa, así como de un estilo nacional, sobre todo a partir de sus poemas sinfónicos.
Su composición sinfónica más famosa es el ciclo de seis obras titulado Mi patria, al cual pertenece El Moldava, donde conjuga la descripción geográfica del río con un simbólico recorrido histórico por Praga, como si a su paso el agua fuese capaz de convertirse en el eco de los distintos acontecimientos de la cultura de esa majestuosa ciudad de la Europa del Este.

 (NOTA: La Banda Sinfónica ejecuta a menudo transcripciones de música orquestal, como en algunas de las obras de este programa. Las mismas consisten en adaptaciones que, respetando los originales, suplen la falta de violines y violas, y a la vez aprovechan la presencia de otros instrumentos no disponibles en las orquestas, como es el caso de los saxofones)

 

 
 
 
 
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