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Comentarios de los musicógrafos de la banda,
Laura Campardo y Gustavo Costantini

 

Centro Asturiano, sábado 22 de mayo, 20.30 horas
Director: Gustavo Fontana

Johannes Brahms
Obertura para el festival académico

Si el pensamiento romántico pudiera ser definido en breves términos, la contradicción sería uno de ellos. Este movimiento originado en Alemania y que tiene sus raíces en las artes literarias, convivió musicalmente en un verdadero estado de tensión entre dos posturas francamente adversas: la formalista y la contenidista. Johannes Brahms, partidario de la primera posición, se afirmó en el universo de las grandes estructuras instrumentales. En su defensa, Robert Schumann publicó en 1850 un amplio artículo titulado “Nuevos senderos” en el que considera a Brahms el “salvador” de la música alemana. Su extrema prudencia y autocrítica lo llevaron a publicar la primera sinfonía recién en 1877, cuando tenía 44 años. Entre sus últimas obras se destacan la Obertura Op. 80 que compuso especialmente cuando la Universidad de Breslau le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en Filosofía por los méritos alcanzados en su obra musical religiosa. El estilo que domina esta Obertura para el Festival Académico es de carácter esencialmente popular. Fue elaborada a partir de canciones estudiantiles, reservando para el final el famoso canto latino Gaudeamus (alegrémonos)


Richard Wagner (1813-1883)
Procesión de Elsa a la Catedral
(de la ópera Lohengrin)

El compositor germano Richard Wagner, conoció al mismo tiempo las leyendas de Tannhauser y Lohengrin. En 1845, cuando había dado ya término a la primera, comenzó a trabajar en la historia del misterioso caballero que venía de Bravante para defender victoriosamente a Elsa, la joven acusada de fratricidio, y con quien se casa con la condición de que jamás pregunte su identidad.
El fragmento seleccionado para este concierto nos sitúa en los momentos finales del segundo acto, precisamente en la marcha hacia la catedral que configura las instancias previas a la boda de Elsa con Lohengrin.
Según Wagner escribió en su libro titulado “Una comunicación a mis amigos”, Lohengrin “busca a una mujer que crea en él; lo que ansía no es admiración ni adoración, sino ser comprendido a través del amor...”. Esta imagen encierra quizás la visión que el compositor tiene de sí mismo: Wagner vio en Lohengrin un modelo de su propio destino, el del “artista absoluto”que debe ser interpretado en su idea.


Richard Wagner
Obertura de Rienzi

Si acaso la obra un numeroso grupo de compositores se afirmó en el desarrollo de bases musicales preexistentes, otros sostuvieron la creencia de que la originalidad radical representaba el único camino posible hacia la creación. Wagner eligió este último y se apropió de él, modificando la tradición dialéctica del pasado en pos de sus ideas. Oper und Drama (1851), es acaso su obra teórica fundamental y el argumento más contundente que respaldó su posición de que el drama debía ser el fin y la música sólo un medio de expresión. Sin embargo, la brecha entre la conceptualización y el ideal, también representó en Wagner un período de 20 años. Rienzi, compuesta en 1837 en base al texto de Bulwer Lytton El último de los tribunos romanos, aún mantiene la impronta de las óperas de Spontini y Meyerbeer. En la obertura apela a los elementos temáticos más importantes de la obra. El nudo principal le construye sobre la Plegaria que Rienzi canta en el quinto acto. El Canto de guerra, marcial y heroico, no sólo sirve de contraste sino que recrea la síntesis argumental que se sostiene en el personaje del gran romano vencedor de los nobles que oprimían a su pueblo.


Julián Aguirre
Dos danzas argentinas: Huella y Gato.

El compositor argentino Julián Aguirre (1868- 1924), representa una de las figuras más significativas de la Generación del ´900. Su privilegiada situación personal, le facilitó educarse en el Real Conservatorio de Madrid, graduándose con las mejores calificaciones de su promoción en piano, armonía y contrapunto. Ya en Buenos Aires, formó parte de los círculos más intelectualizados de su época, estimulando el intercambio de las corrientes estéticas asociadas a los salones musicales franceses y al mismo tiempo fue una figura convocante para artistas y pensadores locales y extranjeros.
Su actitud musical logró ubicarse exactamente en un punto de equilibrio entre la bohemia y el profesionalismo. Como aficionado a la poesía, sus preferencias estilísticas se orientaron por el género de cámara y principalmente el de la canción con reminiscencias francesas, donde expresa fielmente su delicada concepción melódica. Los ritmos de la música tradicional transitan en su obra de manera discreta, otorgando a su producción una intimidad poco frecuente cuando aborda el repertorio instrumental. Huella y Gato son danzas que habían inspirado su serie para piano Aires nacionales argentinos, las que sirvieron como referencia para la versión orquestal realizada por Ernest Ansermet.


Maurice Ravel
Pavana para una infanta difunta

Maurice Ravel compuso su Pavana para una infanta difunta como una pieza para piano en 1899. Más tarde, en 1910, realizó él mismo una orquestación magistral que hace olvidar por momentos el encanto de la versión original. Fascinado por entonces con la música y la atmósfera de España -país que es evocado más bien de manera imaginaria e idealizada, algo que sucedió con ciertas obras de su compatriota Claude Debussy- Ravel trabajó esta obra en un estilo similar al que el Bolero y la Rapsodia española. De todas maneras, de las tres obras, la Pavana es la que menos recibe la impronta de giros claramente ibéricos.
En lugar de evocar la figura de una Infanta recientemente muerta, Ravel prefirió jugar con aliteración (infanta/ difunta) brindando una clave de lectura de la obra, que está escrita a la manera de un rondó. El autor, al tener que explicar la obra, señaló que no se trataba de una persona real, sino la historia imaginaria de una joven que alguna vez danzó en la Corte de España. Esta melancólica descripción quizá sea la más apropiada para definir el carácter y el atractivo singular de esta celebrada composición.
La Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires ejecutará una versión para banda, transcripta a partir de la mencionada versión orquestal de Maurice Ravel.


Ruperto Chapí
El tambor de granaderos

[ Nota: problemas organizativos hacen que no podamos ofrecer aquí los comentarios sobre esta obra. Los mismos serán leídos el día del concierto. Esperamos sepan disculpar.]

 

 
 
 
 
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