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Comentarios de los musicógrafos de la banda,
Laura Campardo y Gustavo Costantini

 

Leonard Bernstein
Candide

    Leonard Bernstein (1918-1991) fue una de las figuras más importantes de la música norteamericana del siglo XX. Junto a su colega, compatriota y amigo, Aaron Copland a quien conoció en 1937, llevaron adelante el binomio más popular de los círculos musicales de Nueva York. Y quizás, no casualmente ambos murieron el mismo año, en 1991.
Pianista, director de orquesta, docente y compositor, el extenso itinerario de su exitosa actividad musical, sus versiones desbordantes y a veces arrebatadas de euforia, su gran sensibilidad y el amplio margen que dio a sus preferencias estéticas, no lo apartaron jamás de su visión fatalista de la vida, sin que faltaran quienes lo exhibieran frívolamente como un prototipo de la bohemia moderna.
Como compositor a través de su producción musical, abogó siempre por un estilo musical que se acercara al oyente, en oposición a las complejidades de las vanguardias tan defendidas por sus contemporáneos. En consecuencia, sus obras manifiestan una fuerte defensa de la tradición y en particular, de la música tonal. Candide, compuesta en 1956, es una ópera que hizo famoso a Bernstein al momento de su estreno y precede a West side story (1958), otra obra que afronta la misma impronta. Ambas y en particular la primera, han sido consideraras las más logradas y ambiciosas producciones, donde con claridad y gran poder de síntesis, expone su filiación con la música, el estilo y las historias y argumentos fuertemente arraigados en la vida popular norteamericana.

Karl Kroeger
Divertimento

   Nacido en Louisville en 1932, el compositor norteamericano Karl Kroeger recibió un doctorado en Musicología en la prestigiosa Brown University. Fue en varias oportunidades compositor en residencia de varias universidades e instituciones de los Estados Unidos. Su música ha sido interpretada no sólo en su país sino en muchos países de Europa. A ambos lados del Atlántico, sus obras han sido publicadas y grabadas por los más importantes sellos.
El Divertimento para banda sinfónica ganó en 1971 el premio Ostwald de la Asociación de maestros de banda de los Estados Unidos, siendo estrenado en Toronto, Canadá ese mismo año. Todo el material que despliega la obra se encuentra condensado en los primeros compases, y es cuidadosamente sometido a diversos procesos de elaboración y variación. Siguiendo ciertos principios formales de la tradición, las secciones que abren y cierran son vigorosas, la segunda y cuarta lentas, y la central -de una escritura puntillística- se acerca a un scherzo.

Derek Gleeson
Buenos Aires

   Nacido en Dublín, Derek Gleeson estudió piano, percusión, composición y dirección orquestal en los conservatorios de Dublín, Londres y Viena. A los 15 años fue seleccionado como representante de Irlanda para formar parte de la Orquesta Juvenil de la Comunidad Europea, donde fue dirigido por figuras como Herbert von Karajan, Claudio Abbado y Georg Solti.
Como director, se ha destacado por sus interpretaciones junto a la London Philharmonic Orquestra, y actualmente es el director de la Dublin Philharmonic Orchestra.
Leemos a Gleeson: "Cuando la directora Antonia Joy Wilson me solicitó escribir esta obra, decidí que Buenos Aires era el nombre más apropiado para darle, en honor a esa ciudad cosmopolita en que se realizará el estreno mundial".
La obra tiene una clásica estructura de obertura sinfónica, comenzando lentamente para luego dar lugar a un Allegro en tiempo de marcha. El segundo tema es de carácter más romántico, y progresivamente el desarrollo va retornando al tempo inicial. "La obra rinde tributo a una época en la que el gusto estético permitía construir obras en las cuales podían discernirse los elementos armónicos y rítmicos” (Gleeson).

Franz Von Suppé
Mañana, tarde y noche en Viena.

   El compositor Franz Von Suppé, nacido en la pequeña localidad de Spalato en 1819, realizó su formación musical en la descollante ciudad de Viena. Desde principios del siglo XIX, Austria asistía a una nueva instancia histórica: el ascenso de la burguesía hacia una flamante nobleza reclutada fundamentalmente en los salones de baile vieneses. De manera inevitable, todo retrato de la vida musical de Viena referido a este siglo, no puede dejar de incluir al compositor dálmata Franz Von Suppé, el más poderoso rival de los Strauss.
Si bien, su obra se centraliza en la producción de operetas, género al que dedicó no menos de 200 títulos de justificada popularidad, no podemos dejar de mencionar sus oberturas, las que figuran en los programas de concierto de casi todas las orquestas por su atracción temática y brillantez instrumental. Junto a Poeta y aldeano, Mañana, tarde y noche en Viena es una de las más celebradas e incluidas en los programas de concierto de orquestas de todo el mundo.

Robert Russell Bennett
Canciones sinfónicas para banda 

   Además de realizar las partituras de varios musicales de Broadway como My fair lady, el compositor y arreglador norteamericano Robert Russell Bennett, representa una singular importancia por sus investigaciones en el ámbito de la música tradicional de su país. Vivió entre 1894 y 1981, y fue además un incansable precursor de los movimientos orientados a la creación de obras destinadas exclusivamente para las agrupaciones de banda. Prueba de ello son sus trabajos como las Canciones sinfónicas para banda o Suite de antiguas danzas norteamericanas. Inspirado en la antigua suite de danza en boga durante gran parte del siglo XVIII, la obra de Russell Bennett está realizada en base a aires de Negro Spirituals, canciones tradicionales y estilos bailables norteamericanos del siglo XIX, muchos de los cuales servirán de referencia en el desarrollo del incipiente jazz.
    La obra se divide en tres números, titulados Serenade, Spiritual y Celebration.

John Williams
Música del film E.T. el extraterrestre

   Luego de haber sido desplazada por los géneros populares, la música sinfónica hizo un retorno triunfal al campo de la música cinematográfica. John Williams, es sin duda, uno de los responsables de este retorno. Colaborando con directores tan importantes como George Lucas, Steven Spielberg y Oliver Stone, Williams se ha convertido en uno de los músicos de cine más famosos y premiados. Como es habitual en sus partituras, la presencia de sonidos electrónicos es casi nula, dejando lugar a un esplendoroso color orquestal y el uso de la técnica del leitmotiv que claramente remiten a Wagner.
La relación que mantiene con Steven Spielberg se ha mantenido fiel durante más de veinticinco años, sólo interrumpida por la banda sonora de El color púrpura, que el director encargó al músico negro Quincy Jones, lógicamente más afín para el desafío que significaba retratar la música de la época de la esclavitud negra en los Estados Unidos. A partir del éxito de la partitura de Tiburón -parte indiscutible del éxito total del film- Williams fue el responsable de otras taquilleras películas de Spielberg -y no menos taquilleras ventas de discos- tales como la saga de Indiana Jones, La lista de Schindler y Jurassic Park, entre otras. Pero sin duda, una de las más queridas películas de Spielberg -y por consiguiente, una de las más recordadas bandas sonoras- es la de E.T, el extraterrestre, cuya imagen pasó a convertirse en un símbolo de la obra de su creador, al punto de ser el logo de su compañía productora, Amblin.


 

 
 
 
 
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