MENU


Mailing

 

 

Ir a:
Presentaciones anteriores
Próximos conciertos

Comentarios de los musicógrafos de la banda,
Laura Campardo y Gustavo Costantini

 

Dmitri Shostakovich
Danzas folcklóricas

Dmitri Shostakovich, quien vivió entre 1906 y 1975, representa uno de los compositores más controvertidos a la vez que populares de la ex Unión Soviética. Su producción musical, esencialmente centrada en la orquesta, manifiesta su permanente voluntad por no contradecir los lineamientos planteados por el régimen, lo que se denominó “estilo dirigido”: asimilable a las masas, despojado de toda subjetividad o sentimentalismo y capaz de exaltar los intereses comunitarios.
Sus Danzas folclóricas, originalmente compuestas para orquesta, continúan los lineamientos del llamado realismo socialista, que determinó su estilo popular y su recurrencia a elementos tomados de la música tradicional y a las formas simples. De alguna manera, Shostakovich compensó con obras como ésta, las dificultades planteadas en otras de mayor envergadura como sus ambiciosas sinfonías y obras de cámara que lo pusieron a la vanguardia de los compositores soviéticos.

Julián Aguirre
Dos danzas argentinas: Huella y Gato.

El compositor argentino Julián Aguirre (1868- 1924), representa una de las figuras más significativas de la Generación del ´900. Su privilegiada situación personal, le facilitó educarse en el Real Conservatorio de Madrid, graduándose con las mejores calificaciones de su promoción en piano, armonía y contrapunto. Ya en Buenos Aires, formó parte de los círculos más intelectualizados de su época, estimulando el intercambio de las corrientes estéticas asociadas a los salones musicales franceses y al mismo tiempo fue una figura convocante para artistas y pensadores locales y extranjeros.
Su actitud musical logró ubicarse exactamente en un punto de equilibrio entre la bohemia y el profesionalismo. Como aficionado a la poesía, sus preferencias estilísticas se orientaron por el género de cámara y principalmente el de la canción con reminiscencias francesas, donde expresa fielmente su delicada concepción melódica. Los ritmos de la música tradicional transitan en su obra de manera discreta, otorgando a su producción una intimidad poco frecuente cuando aborda el repertorio instrumental. Huella y Gato son danzas que habían inspirado su serie para piano Aires nacionales argentinos, las que sirvieron como referencia para la versión orquestal realizada por Ernest Ansermet.

Libertango
Astor Piazzolla

A comienzos de la década del ’70, el marplatense Astor Piazzolla era ya una figura definitivamente consagrada. Acaso las polémicas que él mismo alimentaba, contribuyeron a poner su nombre en boca de todos los interesados en la música popular y, a pesar de ser rechazado por muchos, su fama siempre crecía. Ya había acompañado a Aníbal Troilo en su orquesta, ya había escrito sus inolvidables Balada para un loco y Adiós Nonino, ya había grabado su ambiciosa operita María de Buenos Aires, y ya le había dado sentido a la expresión “música ciudadana” con el que trataba de explicar “de qué trataban sus composiciones”.
Cuando escribe Libertango, Piazzolla es un artista de renombre internacional y cada uno de sus discos es esperado con gran expectación. Este emblemático tema de la música de Buenos Aires conoció diversas versiones a partir de 1973 con el registro realizado en Francia con músicos italianos, la de 1975 con su orquesta, la de 1977 en el Olympia de París y la que sería su último registro de Libertango, con el quinteto en Viena, en 1984.
Junto con Oblivion, la música de El exilio de Gardel y Años de Soledad, Libertango fue uno de los más importantes éxitos de una de sus últimas etapas creativas, conociendo incluso, versiones cantadas por intérpretes provenientes del pop, como Grace Jones, cuya popularidad se multiplicaría al formar parte de la banda de sonido de Búsqueda frenética, del director Roman Polanski.

Jacques Offenbach
Obertura de Orfeo
 
El célebre mito de la antigüedad griega sobre Orfeo, el músico enamorado de Eurídice, transitó innumerables versiones desde su inclusión en la que está considerada como la primera ópera de la historia. Desde esa obra de Monteverdi, el núcleo del drama se centra en la trágica condena que sufre Orfeo, quien para recuperar a Eurídice debe descender al reino de los muertos. Para rescatarla, deberá encontrarla y hacer que ella lo siga evitando verla. Desobedeciendo el mandato de los dioses, Orfeo desafía su destino y vuelve sus ojos hacia la amada, perdiéndola para siempre.
Heredero de la tradición de la grand opéra, Jacques Offenbach dio un tratamiento muy particular a este mito, realizando una adaptación que se aproxima al lenguaje fresco y colorido de la opereta. El célebre fragmento Orfeo en los infiernos - uno de los temas más famosos del compositor - se encuentra al final de la obertura que escucharemos en este programa.

Pedro Elías Guitiérrez
Alma llanera.

Alma llanera, del compositor venezolano Pedro Elías Gutiérrez, es uno de los joropos de mayor popularidad de aquel país. Sin embargo, no ha sido compuesto como una pieza independiente, sino que se trata del final de la zarzuela homónima, cuyo argumento pertenece al periodista, humorista y poeta español Rafael Bolívar Coronedo.
La obra se estrenó en la ciudad de Caracas el 29 de septiembre de 1914, presentación que estuvo a cargo del mismo Pedro Elías Gutierrez, quien además estaba considerado como un destacado director de orquesta.

Aram Kachaturian
Danza de los sables (del ballet Gayaneh)

La música del compositor de origen armenio Aram Kachaturian, define la categoría de su obra fuera de toda tendencia intelectualista. Inclinado naturalmente hacia la melodía popular, sus temas suelen recurrir a las expresiones folklóricas del post-romanticismo, enriquecidas por las modernas conquistas tímbricas de la orquesta.
Su ballet Gayaneh, estrenado en 1942 adopta la sucesión de coloridas y vertiginosos pasajes que, como la célebre Danza de los sables, describen con acierto la historia de la joven Gayaneh, quien se ha relacionado con un oscuro y grotesco personaje, siempre ebrio, que terminará siendo condenado por aliarse a elementos contra revolucionarios.

Anton Dvorak.
Danza Eslava op. 46. Nº 8

La segunda mitad del siglo XIX, conoció la efervescencia de los movimientos nacionalistas. Gracias a ello, la música renovó sus materiales adoptando la descripción del paisaje local o bien, tomando como referencia los territorios considerados exóticos: en ambos casos, las raíces étnicas, sirvieron de inspiración para encontrar nuevas sonoridades, las que muchas veces, correspondían a la transcripción de los ritmos o melodías tradicionales de una región. Tal es el caso del compositor checo Anton Dvorak, genuino intérprete del folclore de su patria, quién basándose en el color típico del paisaje de su tierra, elaboró en 1878 sus Danzas Eslavas op. 46.
Dvorak nació en Bohemia en 1841 y murió en Praga en 1904. Su primera obra relevante es un himno para coro y orquesta de estilo clásico, abordando luego una serie de composiciones que lo aproximaron a las influencias wagnerianas. Estos ensayos no logran conformar al músico, quien, continuando la corriente trazada por Brahms, orientó su lenguaje hacia estructuras formales más definidas y sumó el legado de la tradición musical de su pueblo.

Alberto Ginastera.
Selección de danzas del Ballet Estancia.

La música argentina inspirada en nuestras danzas, encuentra en la obra de Alberto Ginastera, su manifestación más intelectualizada. Sin duda, fue uno de los principales representantes de la denominada Generación del Centenario, que junto a García Morillo, Pedro Saenz, Carlos Guastavino y otros, formaron parte de una nueva tendencia de proyección internacional de la música nacional.
De una sólida formación heredada de Athos Palma, Josó Gil y José André, movilizó además la enseñanza de varias generaciones posteriores a la propia. Fue el creador del Conservatorio Provincial de La Plata en 1948, organizó los planes de estudio para la creación de la Facultad de Música de la Universidad Católica Argentina en 1958 y simultáneamente se abocó a la formación del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales Di Tella.
Poseedor de una técnica indiscutida, la producción musical de sus primeros años, recurre de manera constante a la temática autóctona, donde la rítmica y los giros melódicos provenientes del folcklore, se ponen de manifiesto de manera directa y espontánea. A esta, su primera etapa de creación, pertenece el Ballet Estancia, compuesto en 1941, obra que Ginastera define y enmarcara dentro de un estilo al que denominó como nacionalismo objetivo.

 

 

 
 
 
 
1 1 1