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Comentarios de los musicógrafos de la banda,
Laura Campardo y Gustavo Costantini

 

Johann Strauss
Obertura de El Barón Gitano  

Johann Strauss hijo, quien superó musicalmente en fama a toda su familia, nació en Viena en 1825 y al momento de su muerte en 1899 había compuesto 17 operetas y un poco más de 500 piezas bailables, en su mayoría valses, polcas y mazurkas.
Su primera opereta, Indigo, fue estrenada en el Teatro de Viena en 1871 y no tuvo demasiada aceptación y le siguió El carnaval en Roma dos años después, pero corrió la misma suerte que la primera. En 1874 y luego de conseguir un libreto más brillante, compuso El murciélago, que pese a las pocas representaciones que tuvo en su ciudad natal, logró un éxito notable en los teatros de Berlín y París que le sirvió para conquistar su merecida reivindicación en los ámbitos vieneses. Luego de varios fracasos Johann Strauss recibe en 1885 del novelista húngaro Maurus Jókai, la idea para otra opereta, basada esta vez en su obra Saffi, cuyo libreto fue encargado a Ignaz Schnitzer. La composición demandó dos años y finalmente fue estrenada con el título de El Barón gitano. El público de Viena la recibió con total entusiasmo al punto que reúne todos los condimentos requeridos por la época : el ingenio melódico que caracteriza la música de Strauss, una buena dosis de sátira y romance, y una cohesión dramática que para algunos, supera ciertos aspectos de El murciélago.
 

Domenico Scarlatti
Aria y Allegro
 
Un producto de la ilustración del siglo XVIII y al mismo tiempo uno de los compositores más originales de la música para el teclado, fue sin duda, Domenico Scarlatti. Hijo del célebre Alessandro, nació en 1665, el mismo año que Bach y Haendel. Si bien no realizó obras demasiado relevantes hasta la edición en 1738 de su primera colección de sonatas para clave a las que llamó essercizi, el grupo más substancial de su producción conformado por unas 555 sonatas, fue compuesto casi íntegramente en España, cuando trabajaba como maestro para la corona española.
Su obra ha sido fundamental para la organización formal de la sonata: algunos de sus esquemas se emparientan con el concerto grosso barroco, otros con las formas de las danzas de la suite, y a pesar de que no existe una influencia predominante, la mayoría de sus composiciones para clave se organizan en parejas, como una sonata en dos movimientos. En la versión para banda de Aria y Allegro, se recurre a uno de los esquemas citados, pero más allá de la correspondencia a una estructura muy usada por Scarlatti, representa un criterio que sin duda contribuyó para continuar los pasos de un nuevo pensamiento musical organizado.


Alberto Ginastera
Obertura para el Fausto Criollo
 
Cuando en 1943 se presentan por primera vez en Buenos Aires las Danzas del ballet Estancia, Ginastera consolida su posición como compositor tanto en el ámbito local como en el exterior. Su obra hasta el momento, transita al margen de posiciones extremas de las vanguardias y su estímulo intelectual son los cuadros de Pedro Figari, la obra literaria de Ricardo Güiraldes y el paisaje argentino. Dentro de este contexto, surge la Obertura para el Fausto Criollo, op 9, compuesta para orquesta y estrenada en Santiago de Chile en 1943 por Juan José Castro. La obertura interpreta nuevamente el carácter y el estilo surgido de las danzas y expresiones de nuestro folklore; sin embargo y como sucede desde sus primeras obras, Ginastera enriquece aquella materia originalmente sencilla a través de una rítmica y una orquestación renovadas.


Go, down, Moses
Negro Spiritual
 
A partir del siglo XVI, la pequeña isla de Govée, frente a la costa de Senegal se convertía en uno de los centros de “almacenamiento” de negros cautivos a la espera de ser transportados a América. Durante más de tres siglos, este vergonzoso comercio de humanos -que tenía como finalidad reforzar los procesos de producción surgidos en las colonias- llegó al punto de aceptar la esclavitud negra como un fenómeno natural. Lentamente el número de hombres y mujeres africanos iría en aumento y a partir del 1800 comenzaría su expansión hacia el oeste.
Tras las prolongadas faenas en los campos de algodón o de tabaco, ya eran habituales sus reuniones de intercambio de objetos, relatos ancestrales, danzas y canciones de esperanza que darían origen a los “spirituals”. El ritmo y la melodía africana se fusionaron en el nuevo mundo con elementos armónicos europeos, generando una gran variedad de formas y géneros musicales, entre los cuales, el “spiritual” se transformó en una de sus expresiones más populares. Esta manifestación de canto colectivo de fuerte contenido religioso, ha sostenido al pueblo afro-norteamericano en su búsqueda de una vida mejor.
Considerado al principio como una muestra de paganismo, la música del pueblo negro con sus coloridos acompañamientos instrumentales fue severamente censurada por las comunidades religiosas de blancos puritanos. Sólo la música vocal les fue permitida como un gesto de desconfianza hacia tan desacostumbrada “belleza terrenal”. Canciones como Go, down Moses, siguen atestiguando aquellos anhelos de fe y liberación.
 
 
James Horner
Selección de la banda sonora para el film Titanic
 
El ahora famoso músico de cine James Horner comenzó realizando bandas de sonido de los films de animación del competidor de la compañía Disney, Don Bluth (responsable de Faivel y el mundo encantado, Faivel va al Oeste, En busca del valle encantado). A partir de su trabajo en Corazón valiente, el homenaje al héroe escocés William Wallace protagonizado y dirigido por Mel Gibson, Horner ingresa en un terreno musicalmente más ambicioso, donde lo sinfónico debe encontrarse con las raíces de la música tradicional. En Titanic, uno de los films más vistos de todos los tiempos, el compositor tuvo que incorporar a la orquesta el sonido de las gaitas irlandesas, símbolo de los pasajeros de tercera clase, los marginados de los botes salvavidas. La música está en su totalidad estructurada al partir del leitmotiv procedentes de la canción My Heart will go on, que fragmentariamente se va reconstruyendo hasta ser escuchada a pleno en los títulos finales.
La banda sonora de la película de James Cameron se convirtió en una de las más vendidas de la historia y sumó un par de Oscars al resto de estatuillas que alcanzó, igualando a La malvada, la mítica película que protagonizó Bette Davis.
 

Richard Rodgers.
Música para el film La novicia rebelde.
  
Es imposible pensar en un panorama completo de la música para cine si no incluimos aquellas partituras que enriquecieron el género de la comedia musical. Hollywood, nos ha brindado innumerables películas cuya temática se ha prestado a hacer de la música, una protagonista escencial para la trama y resulta imposible recordarlas sin asociar algunas de sus melodías.
El film protagonizado por Julie Andrews, Christopher Plummer y Eleonor Parker, que en nuestro medio se conoció como La novicia rebelde, contiene una de las más logradas partituras que se realizaran para la pantalla grande. Compuesta en 1965 por Richard Rodgers, se destacan bellísimas melodías como Do-re-mi, Cu-cú y The sound of music, esta última configura el tema musical central de la película y proporciona el título original para la misma.
 

Sinatra Midley
Arreglo: Jerry Novak (sobre temas cantados por Frank Sinatra)
 
La figura de Frank Sinatra trasciende el campo de la música popular para abarcar también el del espectáculo en su totalidad. Lo mismo sucede con los géneros por los que transitó, que van desde el jazz hasta la canción melódica, desde el pop hasta la bossa nova. Si bien Sinatra comenzó su carrera como cantando imitando los modelos de Louis Aormstrong, rápidamente su fama lo llevó al cine, arte en el que descolló de la mano de Vincent Minelli y Otto Preminger, siendo acreedeor de un Oscar por una de sus actuaciones.
A pesar de la diversidad apuntada sobre el alcance de su nombre, Sinatra sigue siendo para muchos “la voz”, uno de los más importantes intérpretes de la música popular de todos los tiempos. Numerosas canciones lograron el reconocimiento de la gente cuando él las cantó gracias a su exquisito sentido selectivo de los compositores y a la personalidad de sus versiones memorables.
El arreglador norteamericano Jerry Novak ha reunido en esta selección algunos de los temas que han dejado huella en la carrera de Frank Sinatra como New York, New York, Lady is a tramp y My way, entre otros.


 
 
 
 
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